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martes, 7 de mayo de 2013

SuperAdobe

MINIDOC de producción propia...

Superadobe del Sur Buenos Aires - Taller en Mercedes, Noviembre 2012 [FULL HD]







"COMO EL HORNERO", nota publicada originalmente en: http://issuu.com/reverdecerweb/docs/revista_5_para_issu_ultima  



Sea por un impulso natural o imposición cultural, llega un momento en la vida de casi todo individuo en el que uno empieza a considerar seriamente la posibilidad de hacer nido, es decir, construirse la propia casa. Lamentablemente, dicha necesidad común a casi todos los hombres, es explotada por el mercado de consumo de manera tal que hoy por hoy edificar conlleva costos prohibitivos para la mayoría de los ciudadanos de la media, como quien suscribe la presente nota. Es así que buscando una forma de construir, económica y más amigable para el medioambiente, llegué a dar con una técnica llamada SuperAdobe.
            El SuperAdobe es relativamente fácil de hacer. Para quienes no conocen, se trata de embolsar en sacos de polipropileno, los mal llamados “de arpillera”, con una mezcla conocida como “cemento pobre”, es decir, tierra del lugar más 10% estabilizante, cal o cemento. La mezcla se humedece ligeramente y con ella se rellenan los sacos, los cuales se van emplazando unos sobre otros de manera circular hasta alcanzar la altura y la curvatura de un domo o iglú. Dicho de otro modo, un autentico hornero a gran escala. Es así que con ésta técnica no se utilizan columnas estructurales, ni vigas, ni techo de otros elementos, puesto que el mismo material es el que termina coronando la construcción.
Mediante Internet me puse en contacto con la instructora chilena María Loreto Retamales, quien en Huerta Grande, Córdoba, se halla construyendo su propia casa de éste modo. Justo por esos días, principios del 2012, se iba a realizar un taller en el sitio de construcción por lo que en poco tiempo tuvimos que organizar un viaje de más de 700Km.. Hasta entonces mi vínculo con el SuperAdobe se limitaba a las cuantiosas fotos y videos que ofrece el ciberespacio. Ahora iba a ver de primera mano la técnica, con lo cual estaba muy entusiasmado y no pocas eran mis expectativas. Y a decir verdad, todas ellas fueron satisfechas una vez en el lugar.
            Al llegar hallé una casa casi terminada, enteramente erigida con la técnica. Era como un sueño hecho realidad. De inmediato, sin demasiada teoría de por medio, nos pusimos a trabajar pese al intenso calor de los primeros días de Enero. Éramos cuatro los participantes del taller, más la instructora y su pareja, un total de seis personas, entre quienes en poco tiempo alzamos más de un metro y medio de altura de un muro de circular de cuatro metros de diámetro. Mientras los baldes subían y bajaban llenando el saco, Loreto contaba orgullosa que la casa había sido levantada durante el transcurso de un año, dedicando tres mañanas cada semana, es decir, algo así como 900 horas de trabajo. Mientras apisonaba la bolsa ya cerrada, yo sacaba algunos cálculos apresurados y llegaba a la conclusión que trabajando en jornadas extendidas uno podría edificar en poco menos de cuatro meses. Cocina, comedor, living, baño y tres habitaciones, algo más de 90mts. cuadrados levantados en tan poco tiempo por menos de $70.000, incluyendo materiales y mano de obra. Incluso contando una topadora que limpió el terreno antes de empezar con la obra. Todavía sigo sin poder creerlo.
Y es con un mínimo requerido de tres personas no hace falta mucho más para erigir con SuperAdobe dado que ni los materiales ni la forma de manipularlos requieren de demasiado esfuerzo físico o psíquico, ni la posesión de conocimientos arquitectónicos o de ingeniería avanzados. Desde los cimientos, pasando por paredes, dinteles de puertas y ventanas, escalones, contrafuertes, pasillos abovedados, todo se puede crear sin otra cosa que el correcto manejo de la técnica y los materiales.
            Como ya dije, lo que conocía hasta entonces de SuperAdobe me daba la seguridad de estar eligiendo una forma de construcción económica, ecológica, segura y duradera. Sin embargo, en mi interior albergaba temor de hallar que los interiores eran oscuros, húmedos y poco acogedores para pasar mucho tiempo dentro de la casa, pues dado el diseño circular de la estructura, pensaba que los ambientes serían pequeños y propicios para la claustrofobia. Pero al ingresar en la casa de Loreto descubrí que mis temores eran infundados, ya que la entrada de luz puede ser configurada como el constructor del proyecto lo desee, mientras que el espacio interior de los domos de SuperAdobe se presentan amplios a los sentidos. Pero a su vez, y más importante aún, es que dependiendo el ancho de los sacos usados (en éste caso de 40cm.) tendremos paredes gruesas que aíslan los interiores de la casa de las temperaturas extremas del exterior, sea frescura en pleno verano y calor en invierno. De hecho, mientras construíamos al rayo del sol con más de 30º de sensación térmica, en los descansos ingresábamos para disfrutar el fresco que la casa nos ofrecía aún estando con puertas y ventanas abiertas.
            Poco y nada puedo decir del acabado final de la obra, donde la estética de la casa en forma de domo depende de los gustos de cada quién, lo que en mi caso, claramente va de la mano conmigo. Sin embargo, quisiera cerrar la presente reseña aclarando que la forma esférica del domo de SuperAdobe responde casi exclusivamente a la necesidad de cerrar la construcción sin recurrir a otros materiales que los utilizados para el resto de la casa, ni techos ni columnas. Con esto, lo que quiero decir es que la técnica contempla todo tipo de formas y diseños; cuadrados y tradicionales, o totalmente innovadoras, siendo a fin de cuentas una forma de edificar muy versátil, rápida y económica. Y ecológica, por sobre todas las cosas, puesto que no se utiliza otro material más que la tierra de la zona, tierra que luego puede ser devuelta al lugar si se decide tirar abajo la casa, siendo apta incluso para el cultivo si se la trata correctamente.




 http://superadobedelsur.blogspot.com.ar/














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